• Sergio Mejía

Poderística de la arquitectura y su convergencia en [el] museo moderno.

Actualizado: nov 24


Un desafío actual de las luchas sociales latinonamericanas es sin duda llegar a comprender y socializar la comprensión del concepto de poder, desmentir ciertas categorías que lo envuelven y que hacen de los grandes movimientos sociales infinitas espirales teóricas que en muchos de los casos desembocan en el reformismo y la optimización de los distintos dispositivos de opresión. En este texto me propongo partir de los conceptos útiles del poder, sus modos de operar y su aplicación en, desde y por la arquitectura para llegar a la puesta en crisis de la utilidad actual d[el] museo moderno como dispositivo de opresión y control de lxs cuerpxs.


Una de las grandes mentiras del S.XX y S.XXI fue sin duda la adopción de una inocente ideología puramente trascendental del poder. Haberlo entendido como un ente local (ej. "el poder está en el sistema político"), piramidal (ej. "el poder proviene de una punta social privilegiada y se aplica sobre los diferentes estratos sociales"), traficable (ej. "tal mandatario heredó el poder a su hijo") o la falacia postmarxista de la subordinación (ej. "el poder se establece a partir de los modos de producción").


Poder y saber en el problema de la razón occidental.


¿De dónde proviene este entendimiento trascendental del poder y hacia dónde queremos llegar?. Durante decenas de siglos, la humanidad ha preservado abiertamente conocimientos tan vigentes como la agricultura, la medicina herbolaria, la crianza colectiva, entre otros. Por otro lado conocimientos como la astrología, la alquimia, la magia o la propia filosofía hermética han permanecido ocultos a lo largo del tiempo en distintas sociedades secretas y sectas.


En el caso de la filosofía hermética occidental, sus raíces siempre serán un debate, pero muchxs afirman que aquellos conocimientos provienen del Antiguo Egipto, específicamente de las enseñanzas de Hermes Trismegisto, contemporáneo de Abraham, herendando la tradición generacionalmente y llegando a filósofos como Heráclito de Éfeso, quien ya comprendía muy bien el devenir dialéctico, caótico e inconmensurable de la experiencia en el mundo.


Hermes Trismegisto, ca. 1220-1263. Mosaico. Catedral de Siena.

Lxs griegxs [pre-socráticxs/pre-razón], sabían y entendían muy bien la naturaleza trágica de la existencia humana en la experiencia del caos y la abrazaban, convivían y creaban desde el arrojo y el sinsentido de la voluntad de poder [el sentido óntico]. Se cree que con la llegada de Sócrates y Parménides, se institucionalizó la razón pura en el pensamiento occidental, la búsqueda por la verdad originaria y la medida de todo lo existente a través del dominio de la naturaleza, tradición que fue medianamente canalizada con la llegada del cristianismo y su evolución durante la Edad Media y ya en vísperas de la modernidad, con las leyes del movimiento de Newton y el darwinismo, termina de instaurarse la ciencia moderna como institución universal de validación y gestión del conocimiento, tomando como referencia la tradición socrática para dar a luz a su gran estandarte: el método científico.


Hoy la ciencia institucional, desde la cuántica hasta la astronomía, ha llegado a un punto de sinsentido en sus edificios teóricos trascendentales, teniendo que enfrentarse todos los días a la paulatina aceptación óntica de la contradicción, la incertidumbre, el aumento del caos en los sistemas y la contingencia. Estancados en los umbrales de la razón, ejercen formas de poder sobre los conocimientos ancestrales, apropiándoselos y presentándolos como soluciones técnicas que buscan complacer mercados y oportunidades de hiperproducción.



Círculo cromático de J.W. von Goethe. [1810]. Lamina obtenida de Teoría de los Colores.