• Fanny García

Identidad. ¿Elegimos lo que somos?



Algo de lo que más me gusta hacer es visitar museos, en estos, las personas van a ver, mirar, observar o a tomar fotos para Instagram, según sea el caso, pero pocas veces se observan unos a otros. Un día me di a la tarea de hacer esto, había un número considerable de personas, no conocía ni a una, todas tenían un aspecto distinto así como su identidad, y entonces me encontré con algunas interrogantes, ¿Ellos han elegido su identidad? ¿He creado la mía o me la han impuesto? ¿Nos construimos o nos construyen? Podemos partir de diversos puntos para hablar de identidad, primeramente, hay que recordar que al hablar de identidad estamos hablando de una definición socialmente construida del ser.



Identidad. (2019). Ilustración digital por Fanny García.

¿Estable o dinámica?


Existen varios factores que influyen en nuestra identidad como los biológicos, estos tendrán un impacto significativo en el desarrollo de la identidad de cada individuo, igualmente encontramos varias teorías acerca de la construcción de la identidad, llama especialmente mi atención la de León y Rebeca Grinberg, ellos postulan que la identidad se construirá a través de un proceso de integración entre: el vínculo con el espacio, el vínculo con el tiempo y el vínculo social <1>. Aunando a lo anterior, podemos llegar a la conclusión de que la identidad es dinámica pero estable y perdurable. Decir que la identidad es dinámica a la vez que estable puede resultar bastante dual, pero no es la única dualidad con la que nos encontramos al hablar de identidad, etimológicamente la palabra identidad proviene del latín identitas y a su vez este de ídem que quiere decir "lo mismo"<2>, usamos la palabra identidad para referir a una persona que es única por sus características (identidad individual) pero de igual manera usamos esta palabra para designar a un grupo de personas que comparten varias características o "lo mismo" (identidad colectiva). También hay teorías que defienden la postura de que la identidad es únicamente dinámica y otras que afirman que es únicamente estable, esta división se podría atribuir a que dichas teorías fueron construidas durante la modernidad (concepción esencialista) y durante la posmodernidad.


Construcción de la identidad.


Quizá el primer momento en el que nuestra identidad es impuesta es cuando se nos da un nombre, dicha práctica viene desde la antigüedad y se da por la necesidad de ser y ser designado, cuando se nos da un nombre se nos está dando también nuestra primera seña de identidad, posteriormente durante la niñez y en nuestro núcleo familiar nos veremos expuestos a diversos estímulos y situaciones que determinarán nuestra identidad, al crecer continuaremos recibiendo dichos estímulos de nuestro entorno y seguiremos patrones de conducta de nuestros núcleos, tanto primarios como secundarios. En todo momento, somos influenciados por un sinfín de cosas que contribuirán a la construcción de nuestra identidad, por ejemplo las redes sociales.


Somos como somos porque nos dicen como ser, aún cuando pensamos que elecciones como el que vestir son propias, en realidad no lo son, hacemos lo que hacemos porque nos dicen qué hacer y nos lo han dicho prácticamente desde que nos asignan un nombre, porque desde ese momento están construyendo nuestra identidad.


Emanuele Coccia plantea que: “El ser que somos es, antes que racional, sensible. De modo que nuestro contacto con lo sensible es permanente, tanto en lo que somos como en lo que hacemos. Pues Coccia sostiene que lo sensible constituye la materia prima de todo cuanto creamos y producimos día tras día” <3>. Experimentamos el mundo y construimos nuestra realidad a través de nuestros sentidos, mismos que son influenciados por nuestro entorno y todo lo que percibimos de este, por eso no es de extrañar que el entorno sea otro factor determinante en la construcción de nuestra identidad. Estamos rodeados por miles de imágenes, somos seres visuales y gracias a las redes sociales recibimos una cantidad abrumadora de estas, somos receptores, pero también creadores de ellas. Entre este ir y venir de imágenes, recibimos y producimos cientos de mensajes, cuando leemos una imagen lo hacemos de manera distinta a un texto, ya que la percibimos como un todo y el proceso que se lleva a cabo es distinto, al final de este nos quedamos con un mensaje, que va a influenciar en nosotros y en la construcción de nuestra identidad.


Una de las formas más perceptibles en la que expresamos nuestra identidad es a través de la moda, esta es un reflejo social y cultural, por lo tanto, le agregamos significados y las prendas que usamos día con día son portadoras de un mensaje, ya que, según Barthes, esto se debe a que se trata de un lenguaje de signos, un sistema no verbal de comunicación plagado de significados <4>.


La construcción de nuestra identidad a través de lo que elegimos para vestir es un proceso de imitación, además de que, como ya lo he mencionado con antelación, el entorno y el contexto sociocultural han de influir en ello, en nuestro imaginario las prendas y los diversos estilos suponen un concepto, que hemos de elegir y vestir. Si bien la moda es una industria creativa no podemos ignorar que obedece al mercado y a la cultura mainstream, por eso no ha de extrañarnos que las marcas saquen colecciones en colaboración con artistas en boga como Billie Eilish o se efectúen campañas como la realizada en enero de este año por Adolfo Domínguez, ‘Ropa Vieja’ incluye la reedición de 29 prendas, apostando por la sostenibilidad, curiosamente sus ventas se incrementaron en un 10,6%<5>. Claro que nada es circunstancial, ¿Las marcas buscan realmente reducir el consumo y el impacto de la industria en el medio ambiente? ¿Se trata de una estrategia más? Lo que es seguro es que, a través de las estrategias de marketing y aprovechándose de los sesgos cognitivos, las diversas marcas de moda implantan en nosotros el deseo de ser y adoptar tendencias para pertenecer e identificarnos con ciertos grupos, una vez más y con una sutileza increíble, nos están influenciando y construyendo.


De arquetipos y colectividad.


Los arquetipos son patrones emocionales y de conducta que va a influir en como vamos moldeando el todo y dándole sentido a este. De acuerdo con Jung, todas las sociedades piensan y actúan a partir de una base cognitiva y emocional que no depende de las experiencias propias de cada persona sino de los arquetipos provienen del inconsciente colectivo<6>. De tal manera que, los arquetipos van a influenciar en nuestra identidad, los encontramos en casi todo aquello que produce el ser humano, los podemos identificar claramente en la literatura y la cinematografía, probablemente, la mayoría de nosotros creció viendo películas de Disney, en ellas encontramos varios arquetipos, por ejemplo, en ‘El libro de la selva’ el personaje de Bagheera enseña y guía a Mowgli sobre cómo vivir además de que, es la figura de autoridad y disciplina que brinda protección (aquí observamos claramente el arquetipo del padre).


Crecemos aprendiendo estos arquetipos de manera inconsciente y siguiéndolos de igual manera. ¿Qué tan influenciados estamos por ellos?. Si bien la identidad individual es meramente importante, no podemos dejar de lado nuestra identidad colectiva, ¿Qué hay de la definición de un mexicano acerca de su identidad cómo tal?


La identidad colectiva es un proceso meramente de construcción e incluso de deconstrucción, en tal proceso cada uno de los individuos necesitará de otros para realizar la construcción o deconstrucción de esta.


A manera de conclusión y aunado a lo anterior me he permitido agregar la siguiente cita:


“La formación de la identidad emplea un proceso de reflexión y observación simultáneas que tiene lugar en todos los niveles del funcionamiento mental. Según este proceso, el individuo se juzga a sí mismo a la luz de lo que percibe como la manera en que los otros lo juzgan a él comparándolo con ellos y en los términos de una tipología significativa para estos últimos, por otra parte, juzga la manera en que los otros lo juzgan a él, a la luz del modo en que se percibe en comparación con los otros y en relación con tipos que han llegado a ser importantes para él. Por suerte este proceso es, en su mayor parte, inconsciente...” - E. Erikson <7>


Referencias:


<1> Grinberg, L & Grinberg, R. (1976). Identidad y Cambio. Buenos Aires: Paidós, Biblioteca de Psicología Profunda.

<2> https://dirae.es/palabras/identidad

<3> Coccia, E. (2011). La vida sensible. Buenos Aires: Editorial Marea, p.195.

<4> Barthes, R. (1978). El sistema de la moda y otros escritos. Barcelona: Gustavo Gili.

<5> https://www.adolfodominguez.com/es/news/noticia/view/id/99/

<6>Wehr, G. (1991). Carl Gustav Jung. Su vida, su obra, su influencia. Buenos Aires: Ediciones Paidós.

<7>E. Erikson, (1968). Identidad, juventud y crisis, Buenos Aires: Editorial Paidós, p.19.

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